miércoles, 13 de febrero de 2008

Melodía de amor


Un buen amigo de ambos fue la clave del principio. Sin saberlo, él empezó nuestra composición de amor. Ella y yo éramos notas solitarias, perdidas en cualquier lugar del espacio, sin lugar propio, sin sonido excepto el propio, hasta que, por él, por nuestro amigo común, nuestra clave de sol, empezamos a cantar al unísono en una partitura común. Yo era “mi”, ella era “la”, juntos una canción.
Al principio daba igual el instrumento que tocara, sonábamos perfectos juntos. Melodía armoniosa y sencilla, en una palabra, perfecta. No nos separábamos ni siquiera cuando el compás, aparentemente, era diferente, o cuando el acorde parecía cambiar de repente. Juntos permanecíamos, juntos como una sola nota, indistinguibles uno del otro.
Pero, un día de repente, ella empezó a distanciarse, se empezó a juntar a veces con el “si”, tan lejano de mí pero más cerca de ella. Y empezó a transformarse. De dibujarnos al unísono ahora había disonancias. Ella era cuarta, sexta, mientras yo permanecía en segunda. Las ligaduras que nos unían se convirtieron en intervalos de silencios cada vez más extensos, creándose compás entre nosotros, largos tiempos de vacíos. Barras que se empezaron a interponer entre nosotros, alejándonos unos del otro.
Yo empecé a verla lejos, tan lejos que casi ni la oía: de ser una sencilla “la”, se convirtió en “la sostenida”, lejos, muy lejos, de nuestra melodía inicial, lejos, muy lejos, de las pautas de la partitura.
Y, al final, yo continué siendo negra, ella, en el último compás se trasformó en blanca. Ya éramos totalmente diferentes del principio. Nuestra canción se terminaba. Los dos supimos de pronto que la duración de nuestra canción ya llegaba a su cuenta atrás y no había tiempo para ningún acorde imposible.
Do, re, mi… nuestra partitura acabó…
Fa, sol, la, si… llegó al FIN.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Historias


Hay historias que eliges
y hay historias que te eligen

domingo, 27 de enero de 2008

Película


La vida no es como una película.
Ni tan rápida, ni tan lenta.
Ni tan sencilla, ni tan feliz.
La vida es mucho más que todo eso:
es complicaciones,
es sueños sin cumplir,
es finales infelices...
La vida no es como una película.
No intentes buscarle significado...

lunes, 21 de enero de 2008

Notas en la calle

(imagen tomada el 16/12/07, Plaza Oriente, Madrid)

A pesar del frío, el guitarrista se mantenía impasible en medio de la plaza. Tocando y tocando, dejando que las notas surgiesen, sintiéndose acompañado por ellas, sin hacer caso a la gente que deambulaba, aquí y allá, a su lado, haciendo fotos a la fuente, hablando o simplemente paseando. Sin percatarse de él, sin darse cuenta de su presencia. Tampoco le importaba. No, a él nada le afectaba eses ir y venir constante. Dejaba que sus dedos se deslizasen por las cuerdas de la guitarra, trasportándole a un mundo que sólo él conocía, que sólo él estaba. Un mundo hecho por y para él mismo. Lo demás no importaba. Ni la gente, ni el frío, ni el ruido. Nada.
Sólo la música… que salía de su guitarra.
Sólo eso

domingo, 13 de enero de 2008

Regreso

- ¡Hola!
- ¿Quién eres?
- ¿No me recuerdas? Antes solíamos estar siempre juntas. Incluso pedías que me fuera porque no te dejaba tranquila. Te quejabas mucho de que era una molestia y un incordio, que no te dejaba vivir la vida…
- Ah, ya sé quién eres. Y lo siento. Siento mucho haberte dicho todas esas cosas. Desde que te fuiste una parte de mí desapareció. Me he sentido vacía desde entonces y no sabía porqué. Como desee tanto que desaparecieras, olvidarme de ti, mi deseo se cumplió. Ahora sé que fue un gran error. Uno de los grandes. Te pido perdón. No te vayas de nuevo, por favor. Quédate a mí lado. Sé de nuevo mi musa…
- ¿Aunque te haga soñar despierta? ¿Aunque te sumerja en mundos lejanos y aventuras sin descanso? ¿Aunque te llene la cabeza de historias que no puedas acordarte siquiera de en qué mundo vives?
- Si, a pesar de todo eso te necesito, que no son inconvenientes sino ventajas. Quiero que vuelvas, que te quedes.
- Entonces, no se hable más. Vuelvo. Me quedo.
- Gracias.
- No, gracias a ti que me has aceptado de nuevo aunque sabes las molestias que causo…
- Molestias si, muchas, pero todas ahora son bienvenidas. Ven. Ven a mi lado y juntas busquemos las palabras para rellenar las hojas en blanco.

jueves, 3 de enero de 2008


"Benditos los hacedores de leyendas
con sus versos sobre cosas
que no se encuentran en los registros del tiempo..."

(J.R.R.Tolkien)

martes, 25 de diciembre de 2007

lunes, 17 de diciembre de 2007

Luz de luna


Porque el día no se acaba
Porque la noche no es el final
Porque la oscuridad no es eterna
Y la luz siempre encuentra una forma de escapar


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¿Recuerdas lo que siempre me decías cuando me abrazabas y rodeabas con los brazos? Que nada podía dañarme, que nada podía herirme mientras estuviera a tu lado. Mientras estuviéramos juntos. Sí, era verdad: a tu lado el mal no podía alcanzarme, nada malo podía pasarme. Tal y como prometiste. Tal y como me dijiste. Pero callaste la parte más importante. No me revelaste la dura y cruel verdad detrás de la verdad. Quizás no lo sabías entonces, cuando pronunciaste esas palabras que me conquistaron. Quizás no fue hasta un tiempo después que te diste cuenta. Y callaste. Cruel silencio. Mortal mutismo. Despiadada omisión.
¿Y ahora que hago? Dime. Ahora que te has ido, ¿qué debo hacer? ¿Cómo puedo no recordarte? ¿Cómo puedo olvidarte, tal y como es tu deseo? Lo siento, en esto voy a desobedecerte. No pienso apartarte de mi memoria, de mis recuerdos y de mi vida por mucho que lo hayas pedido en tu último deseo antes de irte para siempre. Lo siento, por una vez no voy a hacerte caso. Te recordaré y seguiré pensando en tus brazos, ahora invisibles, que me rodean y me protegen por y para siempre.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Sin Título


Sumergiéndome en el ruido...
...para encontrar el silencio perdido.

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¿Lo oyes? Se acerca. Está aquí.
¿No lo sientes? ¿Qué que es? ¿No lo sabes todavía? Observa con atención.
No, no es lo que ves a tu alrededor, ni lo que te muestran con colores brillantes y luces resplandecientes. Ni siquiera es algo material o tangible… es difícil de explicar: aparece ahora pero también puede aparecer en cualquier momento. Sucede en este instante y, simultáneamente, en el pasado y en el futuro. Todo junto y todo separado. Es y no es. Se ve y no se ve. Se nota, se siente. Es misterioso y desconocido a la vez que familiar y cercano. Es un poco de todo y un poco de nada.
No le puedo dar un nombre concreto porque no lo tiene y es todos a la vez: sólo cuando lo descubras sabrás a qué me refiero. Y verás que es todo eso que te digo y mucho más que no se puede describir con las palabras que existen a lo largo y ancho de este mundo.


viernes, 23 de noviembre de 2007

Cárcel de incomprensión y silencio

Me atas.
Me limitas.
Me siento prisionera.
Aunque no te des cuenta, me encierras.
Y me gustaría poder ser libre,
libre de pensamiento.
Y alma.
Y saber y hacer lo que realmente quiero.
Y que lo conozcas
Y que sepas comprenderme
No te das cuenta.
Nunca lo has hecho.
O has intentado hacerlo
Parece que no te importa.
Sé que no es verdad.
Que siempre estás ahí.
Pero demuéstralo.
No me ignores.
No me hagas sentirme una prisionera,
Que sólo habla con su carcelero
En determinados momentos.
Así es como me siento
Así es como lo veo
Y no estoy sola
En esta cárcel de silencio e incomprensión que me rodea.
¿Cómo qué no te das cuenta?
¿Por qué es tan difícil
que mires un instante a tu alrededor
y nos observes,
nos mires más allá de las apariencias,
que llegues hasta nuestro interior?
Puedes hacerlo
Tan sólo...
.... tan sólo tienes que intentarlo.
Es más fácil de lo que parece.
Te lo aseguro.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

¿Recuerdas, Atenea?

¿Recuerdas, Atenea, cuando éramos dioses, cuando éramos inmortales?
Podíamos hacer lo que deseáramos: volar hasta la estrella más lejana del universo, sumergirnos en el mar más profundo, escalar la montaña más alta… Ser lo que quisiéramos ser, sumergirnos en los sueños y no salir hasta que decidiéramos, transformarnos en cualquier objeto, cosa o persona sin importar lo que sucediese, viajar hasta los confines y experimentarlo todo…
Creer que todo era posible, que todo lo podíamos hacer realidad...
Éramos inmortales.
Éramos dioses.
Pero ahora… ahora sólo somos simples mortales. Con pies firmemente amarrados al suelo, con el mismo cielo sobre nuestras cabezas todo el tiempo, con cadenas invisibles que nos atrapan y condenan a esta existencia monótona y gris, lejos de los colores de la inocencia, lejos de todo lo que una vez conocimos, lejos de nuestros sueños, lejos de lo que una vez fuimos...
Nos convertimos en simples seres humanos con sus miedos e inseguridades ante el futuro incierto y desconocido, sin recordar que uno mismo puede construirlo como y cuando quiera.
Nos convertimos en lo que somos ahora.
Nos convertimos en adultos.
¿Recuerdas, Atenea, cuando éramos dioses, cuando éramos niños?

martes, 30 de octubre de 2007

Leyendas e historias


"Si la leyenda es mejor que la propia historia,
hay que olvidar la historia y escribir la leyenda"

martes, 16 de octubre de 2007

Máscaras

La vida es un baile de máscaras y disfraces.
Escondemos el propio yo tras una careta que mostramos a los demás. Nos refugiamos en el misterio para que no nos hagan daño, para que no nos descubran totalmente, para ser las personas que los demás quieran que seamos, para fingir lo que no somos por agradar a los otros. Y, en cada situación no escogida, elegimos un disfraz diferente de lo que realmente somos: aquí y allá, en un lugar u otro, en la escuela, en la calle, en el trabajo, en el tiempo libre, con unas personas o con otras… Nunca somos los mismos, nunca somos nosotros realmente. Nos sumergimos en el engaño que nos rodea. Mezclamos las identidades sin mostrar nunca la auténtica… hasta que, al final, puede que lleguemos a perder la verdadera en este baile de máscaras y disfraces que es la vida.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Mirada al pasado


Despacio, pasaba las hojas del cuaderno. Una tras otra se revelaban ante sus ojos llenas de letras, de tiempos pasados, de sueños inacabados, de fantasías incompletas… No hacía mucho tiempo de todo eso pero, para él, parecía que toda una existencia había transcurrido. No se reconocía ahora en esos trazos, aunque sabía que eran suyos, que una vez había escrito en ese cuaderno… pero ahora ya no quedaba nada: aquella persona se había ido diluyendo con el tiempo.
Siguió pasando las hojas, sin leer apenas, sólo maravillándose de lo que había sido capaz de hacer una vez. ¿Volvería esa persona? ¿Volvería a ser como antes?
No lo sabía pero esperaba, deseaba, que no se hubiese marchado muy lejos ni tampoco para siempre. Que el tiempo perdido se pudiera recuperar…

lunes, 3 de septiembre de 2007

El paseo



Recuerdas ese paseo, ¿verdad? Siempre me quejaba de lo sucio que estaba el muro que existía a la derecha, con todas aquellas pintadas, letras y dibujos. Ahora hay una fábrica que no deja de expulsar humo negro y contaminación. Y, si mal no recuerdo, a la izquierda había árboles. Sí, creo que sí, ya el suelo siempre estaba lleno de hojas secas en otoño. Aunque me cueste reconocerlo, estaba mucho mejor antes, sin estos altos edificios de oficinas que tapan los rayos de sol. Cómo ha cambiado todo. Debo reconocerlo, a veces, el pasado es mucho mejor que el presente. O, al menos, en este caso, para este paseo que ya sólo existe en mi memoria y en la tuya.

jueves, 12 de julio de 2007

La mirada



Y mientras miraba aquella fotografía supo que era todo lo que le quedaba de él que no fueran recuerdos en su mente. Intentaba recordar sus rasgos, su sonrisa, su cara... pero no podía: todo en su mente era confuso y borroso. Sólo recuerdos felices de aquellos días de verano, de aquel tiempo en el que fue tan feliz, de aquel año en el que conoció el verdadero significado del amor. Pero de él, de él sólo tenía esa fotografía. Nada más. Sí, era verdad que podía describir su personalidad (tan alegre, tan vivaracho, tan optimista), también podía contar que su voz transmitía seguridad y alegría, que nunca se aburrieron y que le mostró todo lo que se podía imaginar de la vida y mil cosas más. También podía contar cientos de anécdotas de aquellos pocos días que pasó en su compañía, pero de su apariencia, de su cuerpo, de su rostro... no tenía ningún recuerdo.
Tan sólo esa fotografía que mostraba parte de su cara y ese brillo en los ojos que le caracterizaba.
Nada más.

miércoles, 27 de junio de 2007

El Hada y la Luna

El Hada y la Luna
- ¿Qué ves cuando me miras?-, preguntó la Luna a la pequeña figura que se había posado junto a ella, observándola. Pero la ligera hada nada dijo, nada pronunció, sino que siguió allí, atentamente, estudiando los rasgos de aquella que iluminaba el cielo cada noche.
-¿Qué ves?-, volvió a repetir, pero el diminuto ser nada dijo.

Y, así, una frente a la otra, las estrellas fueron pasando a su lado, saliendo, escondiéndose, cambiando de lugar, ocultándose entre las nubes, guiando a los viajeros perdidos... para, finalmente, desaparecer y dar paso al día.
Fue entonces, cuando ni tan siquiera el primer rayo de luz había aparecido por el horizonte lejano, que el hada se levantó, dejando que sus transparente alas se envolviesen con la luz mágica que existe entre la noche y el día: un diminuto punto de luz en medio de miles parecidos. Pero era especial. Ninguno más era como ella, ni lo sería nunca. Alzó los brazos, sonrió alegre a la mañana que nacía, mientras sus pies seguían posados en la Luna. Cerró los ojos, para sentir mejor la transición de la noche y el día.
Y, mientras, la Luna observaba fascinada: nunca antes había visto tal despliegue de luz, ella, que siempre había gobernado el cielo, se sentía pequeña e indefensa ante tan grande fuerza.
Tan rápido como empezó, acabó todo, y, de nuevo, ahí estaba, la pequeña hada sentada, observándole atentamente, tan diminuta, tan ligera, pero tan fuerte, tan poderosa.
Nada se dijeron.
No hizo falta.

¿Qué ves cuando me miras?
Veo tu luz


.

martes, 19 de junio de 2007

Sueños


Y comprobar que nada es tan difícil como parece...
Y observar el mundo con los ojos de la inocencia...
Y pensar que todo se puede hacer realidad...
Y cantar una canción distinta cada día...
Y querer que el tiempo se detenga...
Y soñar con un futuro diferente...
Y volar a través de la razón...
Y caminar tras un sueño...
Y cambiar...

lunes, 11 de junio de 2007

Tiempo



Tiempo

¿Qué es el tiempo?
Algo sin sustancia, sin cuerpo, sin alma.
Algo a lo que nosotros mismos damos existencia dejando que gobierne nuestra vida, sin llegar a darnos cuenta de que es al revés: que nosotros somos los dueños de esas manecillas que giran sin cesar... y que podemos pararlas cuando deseemos.
Pero, como la sociedad nos ha enseñado a idolatrarlo, seguimos siendo sus esclavos sin percatarnos de que esas cadenas se encuentran en nuestra imaginación solamente.
Tic, tac, tic, tac.
Y las horas pasan porque queremos

miércoles, 30 de mayo de 2007