lunes, 25 de octubre de 2004

Ilusiones rotas



Pones tus ilusiones en un regalo especial. Piensas “le gustara” “será algo que no espera” “es original”… vanas imaginaciones, vanas ilusiones que se rompen, que se estrellan cuando te das cuenta de que todo lo que pensaste no se hará realidad, pues, aquello en lo que depositaste todas tus esperanzas empezará a acumular polvo, empezará a ser sólo un objeto mas de la larga exposición que se tiene para presumir a los demás, empezará a ser nada y tu veras, tristemente, el desgaste que sufrirá. Aquello en lo que mas pusiste tus sueños se convertirá en polvo y en un recuerdo, en algo que no se disfruta y tu nunca quisiste que se convirtiera en ello. Por ello, después de mucho pensar, después de ver que eso que te comentaron (que no se daría la función que tu pensaste, que no se valoraría suficiente), decides que no, que no quieres ver como acumula polvo en una estantería, que no quieres ver como sea un objeto mas de la exposición, que no sea nada, y por ello, a pesar de haber puesto tus esperanzas, tus sueños, tus ilusiones, decides (con lagrimas en los ojos) encerrarlo en el cajón, no dejarlo salir, ni ver la luz, no regalarle aquello especial que pensaste…
Eran hojas del interior de mi alma, ahora encerradas bajo siete llaves, en la oscuridad del armario, no volveré a depositar mis esperanzas en un regalo, pues, ¿para qué? ¿Para que me digan “muy bien”, pero después lo dejen tirado por ahí…? no quiero que eso suceda, así que ya no volveré a ilusionarme con los regalos, apostare por lo seguro, aunque no sea eso lo que yo prefiero para dar, a mi me gustaría que los regalos se asociasen a algo o alguien querido, a una sensación, a una intención concreta, pero visto el interés que da aquello que con tanto afán habías pensado dar, prefiero que no me rompan las ilusiones, prefiero encerrarlas antes de que puedan romperlas. Esas hojas, ese sueño que tenia, se guardara en el cajón, esperando otra oportunidad, pues se que en esta ocasión no es esta, no es lo que esperaba, no quiero que se olvide el regalo tirado en un estante, yo quiero que la gente disfrute. No es esta, no. Habrá que esperar, siempre esperar a que llegue esa soñada oportunidad, pero, de momento, no quiero que me rompan las ilusiones que deposite en el regalo, así que ya no seguiré con él y buscare algo común y corriente para “quedar bien”
Todos mis sueños se quedaran igualmente en el cajón, acompañando a esas hojas.

1 comentario:

onamel dijo...

Es un regalo precioso.